miércoles, 21 de diciembre de 2011

Otoño.

Lento. Dos pies que caminan muy lento sobre una alfombra crujiente. Mientras la gente va caminando rapidamente y con cierto estrés, yo no pienso en el resto del mundo. Solo soy eso, yo misma entre una multitud de gente. Con olor a castañas calientes y escuchando el sonido de las hojas ya caidas bajo mis pies, el cielo anuncia tormenta. Son justo esos los mejores momentos para reflexionar. Mirar al pasado y pensar por que todo ocurrió así, y por que ya nada es lo que era. Y sí, te das cuenta de que no eres tan fuerte como creías ser. Que esa coraza que creo tu corazón no olvida los daños, tan solo intenta taparlos. Y que en el fondo, no ha habido ni un solo día en el que no hayas pensado en él, en besos y caricias. De pronto, empieza la inoportuna lluvia y me protego bajo un toldo sin dejar de pensar en lo mismo. Y todo se va haciendo cada vez más oscuro, no solo fuera está cayendo la noche, también en mi corazón. Piensas en sonrisas y ahora se convierten en lágrimas, aquellas que se confunden con gotas de lluvias, y, cuando parece que todo ha terminado, sale un espontáneo rayo de sol, y es entonces cuando te das cuenta de que nunca podrás ver el arcoiris si antes no pasas por la triste y fria lluvia.

Tan deliciosa y tan amarga.

Que duro es cuando sabes que nadie te apoya realmente y sientes que estas sola ante el mundo. Cuando te sientes incomprendida, cuando eres mas fragil que nunca. Cuando sabes que las personas que estaban simpre ahi ahora ya no lo estan, y probablemente no vuelvan a estarlo nunca. Cuando tan solo necesitas un hombro sobre el que llorar y un abrazo de complicidad. Que dura es esa situación en la que te sientes totalmente vulnerable, cuando no puedes ni siquiera expresarte porque las lágrimas te cubren los ojos y te impiden ecribir, cuando sabes que puedes seguir llorando hasta que amanezca un nuevo día, porque nadie te dará motivos para parar, a nadie ya le importa tu sonrisa. Cuando tocas fondo y no tienes a nadie que te ayude a impulsarte es cuando realmente valoras todo lo que tuviste y fuiste incapaz de conservar. Apareces cuando no debes y cuando te necesito nunca estás, que dura eres, soledad. 

sábado, 17 de diciembre de 2011

Blue Princes

Y poco a poco te vas dando cuenta que esas historias que te contaba mamá de pequeña van perdiendo credibilidad, cada vez van siendo mas inverosímiles. Y esque es la amiga experiencia la que te ayuda a caer en la cuenta que todo era ficticio, y pierdes la ilusión por encontrarlo. Si, te das cuenta que esos principes azules solo son de ese color al principio y que cada vez destiñen más. Porque todo ese maravilloso cuento de princesas es solo eso, un sueño. Un sueño del que te vas despertando poco a poco, te das cuenta de que todo lo que antes parecía perfecto, ya no lo es tanto, ni mucho menos, infinito. Y llega la misma de siempre, aparece la malvada, la que poco a poco destroza el cuento, la rutina.