Lento. Dos pies que caminan muy lento sobre una alfombra crujiente. Mientras la gente va caminando rapidamente y con cierto estrés, yo no pienso en el resto del mundo. Solo soy eso, yo misma entre una multitud de gente. Con olor a castañas calientes y escuchando el sonido de las hojas ya caidas bajo mis pies, el cielo anuncia tormenta. Son justo esos los mejores momentos para reflexionar. Mirar al pasado y pensar por que todo ocurrió así, y por que ya nada es lo que era. Y sí, te das cuenta de que no eres tan fuerte como creías ser. Que esa coraza que creo tu corazón no olvida los daños, tan solo intenta taparlos. Y que en el fondo, no ha habido ni un solo día en el que no hayas pensado en él, en besos y caricias. De pronto, empieza la inoportuna lluvia y me protego bajo un toldo sin dejar de pensar en lo mismo. Y todo se va haciendo cada vez más oscuro, no solo fuera está cayendo la noche, también en mi corazón. Piensas en sonrisas y ahora se convierten en lágrimas, aquellas que se confunden con gotas de lluvias, y, cuando parece que todo ha terminado, sale un espontáneo rayo de sol, y es entonces cuando te das cuenta de que nunca podrás ver el arcoiris si antes no pasas por la triste y fria lluvia.
“When I was 5 years old, my mother always told me that happiness was the key to life. When I went to school, they asked me what I wanted to be when I grew up. I wrote down ‘happy’. They told me I didn’t understand the assignment, and I told them they didn’t understand life.” ― John Lennon
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Otoño.
Lento. Dos pies que caminan muy lento sobre una alfombra crujiente. Mientras la gente va caminando rapidamente y con cierto estrés, yo no pienso en el resto del mundo. Solo soy eso, yo misma entre una multitud de gente. Con olor a castañas calientes y escuchando el sonido de las hojas ya caidas bajo mis pies, el cielo anuncia tormenta. Son justo esos los mejores momentos para reflexionar. Mirar al pasado y pensar por que todo ocurrió así, y por que ya nada es lo que era. Y sí, te das cuenta de que no eres tan fuerte como creías ser. Que esa coraza que creo tu corazón no olvida los daños, tan solo intenta taparlos. Y que en el fondo, no ha habido ni un solo día en el que no hayas pensado en él, en besos y caricias. De pronto, empieza la inoportuna lluvia y me protego bajo un toldo sin dejar de pensar en lo mismo. Y todo se va haciendo cada vez más oscuro, no solo fuera está cayendo la noche, también en mi corazón. Piensas en sonrisas y ahora se convierten en lágrimas, aquellas que se confunden con gotas de lluvias, y, cuando parece que todo ha terminado, sale un espontáneo rayo de sol, y es entonces cuando te das cuenta de que nunca podrás ver el arcoiris si antes no pasas por la triste y fria lluvia.
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