Atrapando el frío con su mano,
y caminando con paso muy lento,
iba firme, andando a contraviento,
sabiendo que llegaba temprano.
Con la esperanza de no ir en vano,
y sin quitarlo de su pensamiento,
nunca olvidó aquel fugaz juramento,
juntos, en una noche de verano.
Quería verlo esbozar su sonrisa,
donde sólo la luna los espera,
allí solos, sin miedo, sin prisa
Mientras florece la primavera,
y su pelo baila con la brisa,
abrazados, como la vez primera.
...

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