Se que tarde o temprano leerás esto. Espero que no hayas cambiado tanto. Quiero expresar aquello que finalmente nunca hablamos, dijimos o entendimos. Aunque creas que no, me cuesta la propia vida escribir esto, jugué a aquello de ser fuertes y puse todo mi empeño en no mirar atrás, pero creo que hoy tocó hacerlo. Puede que pienses que olvidé todo lo que sentía de un día para otros y no es así, solamente, sabes, que nunca he sido de esas personas que muestran los sentimientos fácilmente. Ante todo, para empezar, creo que debo pedir perdón por todo aquello que hice y en lo que quizás me equivoqué, sabes que soy el claro ejemplo de la imperfección y tengo más fallos que cualquiera. Siento, cada momento en el que pudiese hacerte daño, y he de disculparme, por que a pesar de todo, también fuiste la persona que, sin duda, más feliz me hizo. Seguidamente, quiero que reflexiones si verdaderamente es cierto eso de que “un clavo saca otro clavo”, quizás para ti eso sea cierto, en mi opinión, puede que lo saque de tu cabeza, pero jamás lo eliminaré de tu corazón. Sobre todo, si ese clavo te ha dado los mejores momentos de tu vida. En este momento no puedo escribir nada más, no tengo fuerzas para hacerlo. Solo decirte, que se que nunca encontraré a nadie que me haga sentir las cosas que me hiciste sentir tú, al igual que tu jamás encontraras nadie que te quiera tanto como lo hice yo. Gracias.

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