lunes, 14 de mayo de 2012

Bailar entre tus brazos.

Suena un piano caprichoso, nostálgico. Viste de gala, cargado de armonía, trayendo un sin fin de recuerdos tan contradictorios como inolvidables a la vez. Veo tu imagen en cada una de ellos, tu sonrisa, la que contagia, la que hechiza... Recuerdo, también, tus manos, rozando mi cuerpo, acariciando mi espalda. Hacía tanto tiempo que no sentía las cosas que sentí entre tus brazos, llevaba tanto sin sonreír mientras dedicaba mis palabras a alguien... Creo que jamás olvidaría tu olor, aunque me encantaría que vinieses a recordármelo cada noche, y hacer, que la noche sea única, y cada momento, nuestro. Solo nuestro.

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