Hay escasas veces en las que la propia realidad supera los sueños. Esos días en los que todo te sale muy bien, incluso mejor de lo esperado. Cuando la vida te sonríe y la suerte está de tu parte. Exáctamente, en el momento que sabes que nada ni nadie podría quitarte la sonrisa de la cara, que aprendes a que no siempre se llora de tristeza. No es un momento cualquiera, es TÚ momento, en el que te sientes estable y complétamente feliz. Todo parece de color de rosas... pero, como siempre, hay algo que falla. Y esque, haciendo memoria, el momento en que más sentí que era MI momento, fue exactamente, el que compartí con él. Momentos de ternura y deseo, que se que no se volverán a repetir pero que nunca desaparecerán. ¿Por que? Porque fue NUESTRO momento.

Bonitas palabras. Quizás porque la felicidad, como la soledad, es casi siempre cosa de dos.
ResponderEliminarUn abrazo.