miércoles, 8 de agosto de 2012

Simple.


Lloras y ríes a la vez, suenan carcajadas y respiración entrecortada. Necesitas descargar fuerzas, no importa si golpeando algo o envolviendo a alguien en el abrazo más sentimental que hayas dado jamás. Gritar, saltar, bailar, mantenerte despierta, con los ojos abiertos, alerta. Decir las palabras más bonitas que hayas dicho entre insultos y reproches, pisotear las ganas que tengo de amarte. Suplicarte que te vayas cuando te quiero más cerca que nunca, pedir que te quedes a mi lado y en el fondo desear no volver a verte. Es eso, tan fuerte y contradictorio, tan feliz y triste, tan… así, como soy. 

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